INTERNACIONAL
16/12/2025
La flota fantasma del petróleo ruso: anatomía de una red que esquiva las sanciones occidentales
Fuente: telam
Prácticas de navegación de alto riesgo, sociedades pantalla y mercados asiáticos conforman la red que mantiene vivo el flujo energético que alimenta la invasión rusa en Ucrania
El núcleo de esta red lo componen petroleros antiguos, muchos de ellos adquiridos cuando estaban próximos al desguace y transferidos a sociedades registradas en jurisdicciones de baja transparencia. Estos buques navegan bajo banderas de conveniencia, con propietarios difíciles de identificar y seguros emitidos por compañías fuera del alcance regulatorio europeo o estadounidense.Las prácticas de evasión están bien documentadas. Los petroleros apagan de forma recurrente sus sistemas de identificación automática para ocultar rutas y escalas, cambian de nombre y pabellón con frecuencia, y realizan transbordos de crudo de buque a buque en alta mar. Estas operaciones buscan diluir el rastro del petróleo ruso antes de su llegada a destino y se llevan a cabo lejos de puertos sometidos a inspección.En los últimos meses, esta flota fantasma ha comenzado además a quedar expuesta a un nuevo tipo de presión. Ucrania ha llevado el pulso contra las exportaciones energéticas rusas a un terreno más directo, La flota en la sombra no funciona de manera aislada. A su alrededor se ha consolidado una red de intermediarios financieros, traders y navieras que sustituyeron a las grandes comercializadoras occidentales tras su retirada del mercado ruso. Nuevas compañías con sede en centros como Dubái, Singapur o Hong Kong asumieron la comercialización del crudo, muchas veces dirigidas por empresarios con vínculos previos a las petroleras estatales rusas.
Este ecosistema ha permitido a Moscú sostener un flujo constante de ingresos energéticos en plena guerra. Aunque el crudo se vende con descuento, los volúmenes exportados siguen siendo suficientes para alimentar las arcas del Estado y financiar el esfuerzo militar sin provocar un colapso macroeconómico. Para el Kremlin, la flota en la sombra se ha convertido en un instrumento estratégico que reduce la vulnerabilidad frente a las sanciones y preserva una fuente clave de divisas.En respuesta, la Unión Europea ha intensificado su ofensiva sancionadora. En los últimos paquetes ha incluido a comerciantes, directivos y empresas acusados de facilitar el transporte de petróleo ruso mediante prácticas de ocultamiento del origen del crudo. Las medidas implican congelación de activos, prohibiciones de viaje y la exclusión total del mercado europeo.
Algunos Estados miembros, como Francia, han ido más allá y defienden inspecciones, retenciones e incluso inmovilizaciones de buques sospechosos en aguas europeas. La lógica es clara: interrumpir el funcionamiento de la flota, aunque sea de forma puntual, obliga a reorganizar rutas, asumir riesgos legales y encarecer el negocio.
Fuente: telam
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En los últimos meses, esta flota fantasma ha comenzado además a quedar expuesta a un nuevo tipo de presión. Ucrania ha llevado el pulso contra las exportaciones energéticas rusas a un terreno más directo, La flota en la sombra no funciona de manera aislada. A su alrededor se ha consolidado una red de intermediarios financieros, traders y navieras que sustituyeron a las grandes comercializadoras occidentales tras su retirada del mercado ruso. Nuevas compañías con sede en centros como Dubái, Singapur o Hong Kong asumieron la comercialización del crudo, muchas veces dirigidas por empresarios con vínculos previos a las petroleras estatales rusas.
En respuesta, la Unión Europea ha intensificado su ofensiva sancionadora. En los últimos paquetes ha incluido a comerciantes, directivos y empresas acusados de facilitar el transporte de petróleo ruso mediante prácticas de ocultamiento del origen del crudo. Las medidas implican congelación de activos, prohibiciones de viaje y la exclusión total del mercado europeo.
Algunos Estados miembros, como Francia, han ido más allá y defienden inspecciones, retenciones e incluso inmovilizaciones de buques sospechosos en aguas europeas. La lógica es clara: interrumpir el funcionamiento de la flota, aunque sea de forma puntual, obliga a reorganizar rutas, asumir riesgos legales y encarecer el negocio.
Fuente: telam