05/04/2025
Cuando los celos te hacen perderlo todo: por qué Otelo sigue estremeciendo

Fuente: telam
La historia de un hombre que destruye lo que ama por una mentira sigue agitando conciencias. Un drama de Shakespeare que nos hace vibrar
>En 1833, el actor afrodescendiente Ira Aldridge fue despedido del Covent Garden Theatre de Londres. Había sido contratado para interpretar a Otelo —uno de los pocos papeles protagónicos para un hombre negro en el canon occidental—, pero su presencia generó rechazo en parte del público y la crítica. En lugar de renunciar, Aldridge emprendió una gira por Europa donde, en Praga, Viena y San Petersburgo, fue celebrado por su intensidad trágica. Fue el primer actor negro en interpretar a Otelo en una gran producción británica. La obra, desde su origen, ha puesto en escena no sólo un drama de celos, sino también un conflicto racial, político y lingüístico que la hace perdurar.
Escrita hacia 1603 por William Shakespeare, Otelo explora cómo el poder, la palabra y la sospecha pueden destruir no sólo una relación íntima sino la idea misma de confianza. La acción transcurre entre Venecia y Chipre. Otelo, un general moro al servicio del ejército veneciano, se casa en secreto con Desdémona, hija de un senador. Yago, alférez del senador, queda resentido al no ser ascendido y comienza a insinuar que Desdémona le es infiel con Casio, otro oficial. Todo lo que sigue es manipulación, silencio, celos y violencia.Desde el comienzo, Yago deja clara su estrategia:A partir de ahí, Shakespeare despliega un uso preciso del lenguaje como arma. Las palabras de Yago no acusan abiertamente, pero siembran dudas. Otelo, perturbado por la ambigüedad, comienza a exigir pruebas. El objeto clave es un pañuelo, regalo de amor que él le había dado a Desdémona, y que Yago logra que llegue a manos de Casio. Al no verlo en posesión de su esposa, Otelo exige:
Ese pañuelo se transforma en evidencia falsa, en símbolo de lo que Yago llama “el monstruo de ojos verdes”:
“¡Oh, mi señor, cuidado con los celos! Es el monstruo de ojos verdes, que se divierte con la vianda que le nutre.”“¡La haré trizas!... ¡Ponerme los cuernos!”
En el acto final, Desdémona implora por su vida:Más allá del drama íntimo, Otelo está profundamente anclado en el contexto político de su época. Venecia, potencia comercial del Mediterráneo, proyectaba hacia el este su expansión colonial. Otelo representa al extranjero útil, al militar que se tolera por eficacia pero que sigue siendo objeto de sospecha. La obra no evita el racismo: lo explicita. En el primer acto, Brabancio, padre de Desdémona, dice al Dux que el moro no pudo conquistarla por amor:
“Porque si fuese esto, ¿dónde está el hechizo?”La obra también convirtió a Otelo en el celoso arquetípico. Su figura quedó como modelo de cómo la sospecha puede transformarse en certeza sin necesidad de pruebas. Su historia es la de alguien que, sin ser celoso por naturaleza, es arrastrado a la desconfianza por la manipulación ajena.
Otelo cae porque desea según lo que otros desean: es decir, no duda por sí mismo, sino porque se le sugiere dudar. En muchas lenguas, su nombre quedó asociado a una forma intensa y destructiva de celos. Todavía hoy se habla de “celos otelescos” para referirse a ese impulso que nace del amor, pero termina en ruina.El texto ha sido objeto de múltiples controversias, en especial por la representación de Otelo en escena. Durante siglos fue habitual que actores blancos utilizaran “blackface”. Orson Welles lo hizo en la versión de 1952. Laurence Olivier también, en 1965. La llegada de actores negros a este rol fue tardía. Paul Robeson lo interpretó en Broadway en 1943, y más tarde, en giras por Estados Unidos, donde rechazó actuar en salas segregadas. Laurence Fishburne fue el primer afrodescendiente en llevarlo al cine de gran presupuesto, en 1995.En la obra, Otelo busca una forma de narrar su historia antes de morir. En sus palabras finales dice:
Y luego: “No fui celoso; pero, siendo provocado, fui tan limitado como lo son los hombres, y ofuscado, entregado al engaño.”
En 1943, durante la gira de Otelo por Estados Unidos, el actor negro Paul Robeson no pudo besar en escena a Desdémona (Uta Hagen), porque un negro no podía tocar a una mujer blanca. Robeson se negó a presentarse en teatros donde el público estuviera segregado por raza. “No puedo interpretar a Otelo ante un público que no me reconoce como su igual”, dijo. Esa afirmación, más de tres siglos después del estreno de la obra, revela que el teatro de Shakespeare no es solo clásico: es todavía urgente.
◆ William Shakespeare nació en Stratford-upon-Avon en 1564 y murió en 1616. Es considerado uno de los principales dramaturgos de la literatura universal.◆ Sus obras abordan los grandes temas humanos: poder, deseo, traición, muerte, identidad y lenguaje. Su teatro ha influido en la literatura, la filosofía y el cine de los siglos siguientes.
Fuente: telam
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