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03/04/2025

Cómo será el cohete de propulsión nuclear que viajaría a Marte en la mitad de tiempo

Fuente: telam

Una startup británica con apoyo de la agencia espacial de Reino Unido trabaja en un nuevo motor de fusión nuclear que completaría el trayecto en tres meses. La NASA también avanza con otro prototipo a estrenarse en 2027

>El impulso hacia una nueva era en la exploración El anuncio del desarrollo del cohete Sunbird, por parte de la startup británica Pulsar Fusion, reconfigura las expectativas sobre el futuro de los viajes interplanetarios, especialmente en lo que respecta a uno de los destinos más codiciados y desafiantes para la humanidad: El planeta rojo ocupa desde hace décadas un lugar central en los planes de agencias espaciales y empresas privadas. La Uno de los más críticos es, sin duda, el tiempo de viaje. Las tecnologías actuales, basadas en la propulsión química, demandan entre siete y nueve meses para llegar al planeta vecino. Esta duración no solo representa una exigencia física extrema para los astronautas, sino que también multiplica los recursos necesarios para garantizar su seguridad.

En este contexto, la aparición de una alternativa concreta y radicalmente más eficiente despierta entusiasmo. El concepto de propulsión mediante fusión nuclear, que Pulsar Fusion propone concretar con su cohete Sunbird, mediante el apoyo de la Agencia Espacial de Reino Unido, podría reducir ese tiempo a la mitad.

Con un cohete espacial actual una sonda alcanza velocidades máximas de 58.000 kilómetros por hora para escapar de la gravedad del Sol y salir al espacio interestelar. Pero un cohete de propulsión a base de fusión nuclear podría aumentar esa velocidad entre los 341 mil y hasta los 804 mil km/h y reducir considerablemente los tiempos de viaje hacia otros planetas.

Richard Dinan, fundador y director ejecutivo de Pulsar Fusion, plantea una visión donde la fusión nuclear no solo es viable, sino incluso más lógica en el espacio que en la Tierra. “Es muy poco natural realizar la fusión en la Tierra. La fusión no quiere funcionar en una atmósfera. El espacio es un lugar mucho más lógico y sensato para la fusión, porque es ahí donde se espera que ocurra de todos modos”, explicó.

El Sol y las estrellas son reactores de fusión. Son hornos de elementos: transforman el hidrógeno en helio, y luego, al morir, crean los elementos pesados que lo componen todo”, agregó Dinan.

La idea de Pulsar es utilizar esta reacción controlada para propulsar naves espaciales. El dispositivo Sunbird se diseñó con un enfoque novedoso. No busca generar electricidad, como los proyectos terrestres, sino simplemente proporcionar empuje. Para ello, en lugar de los tradicionales reactores circulares, que intentan contener las partículas para aprovechar su energía, se propone un sistema lineal. Las partículas que se liberan en la reacción son expulsadas para generar impulso, convirtiendo la fusión en un motor nuclear directo.

El desarrollo no está exento de dificultades. Pulsar Fusion enfrenta desafíos de ingeniería de gran magnitud. A pesar de ello, proyecta realizar su primera prueba en órbita en 2027. No será un cohete completo, sino un experimento de fusión lineal para validar el concepto. La empresa calcula que la misión costará cerca de 70 millones de dólares. Si la demostración resulta exitosa y consigue la financiación necesaria, el primer Sunbird funcional podría estar listo en un plazo de cuatro a cinco años.

Una de las novedades más destacadas del proyecto es su enfoque modular. Los Sunbirds estarían disponibles en el espacio, en estaciones situadas en la órbita baja de la Tierra y en las cercanías de Marte. De ese modo, las naves espaciales podrían acoplarse a estos propulsores y utilizarlos solo durante los tramos más largos del trayecto.

Con esta infraestructura, se abrirían nuevas posibilidades para las misiones interplanetarias. Según las estimaciones de Pulsar Fusion, Sunbird podría enviar hasta dos toneladas de carga a Marte en menos de cuatro meses. También permitiría desplegar sondas en Júpiter o Saturno en plazos de entre dos y cuatro años, considerablemente menores que los tiempos actuales. Una misión de ida y vuelta a un asteroide cercano a la Tierra, que hoy requeriría tres años, podría reducirse a solo uno y medio.

Estas mejoras no pasan desapercibidas para la comunidad científica. Aaron Knoll, experto en propulsión de plasma en el Imperial College de Londres, observa con interés el desarrollo de la fusión como tecnología espacial. “Aunque aún faltan algunos años para que la energía de fusión sea una tecnología viable para la generación de energía en la Tierra, no tenemos que esperar para empezar a utilizar esta fuente de energía para la propulsión de naves espaciales”, afirma.

Los motores actuales se basan en la combustión química. Utilizan reacciones entre propelentes ligeros, como el hidrógeno, y un oxidante, lo que genera el empuje necesario. Aunque eficaces, estas tecnologías tienen límites físicos y logísticos que no pueden ignorarse. El peso del combustible, la complejidad del transporte y la duración de los trayectos obligan a pensar en alternativas más veloces y eficientes.

El impulso térmico nuclear, una variante basada en fisión, también está en desarrollo. Este tipo de propulsión podría reducir el tiempo a Marte a unos tres o cuatro meses, con el beneficio adicional de exigir menos recursos a bordo. La NASA y General Atomics ya trabajan en esta línea, con planes de prueba para 2027.

Los investigadores del Centro de Investigación Langley de la NASA en Hampton, Virginia, diseñaron un sistema de radiadores ensamblados modulares para vehículos de propulsión eléctrica nuclear (Marvl, por sus siglas en inglés), que actualmente están probando. Su objetivo es tomar un elemento crítico de la propulsión eléctrica nuclear, su sistema de disipación de calor, y dividirlo en componentes más pequeños que se puedan ensamblar de forma robótica y autónoma en el espacio. En otras palabras, la nave se terminaría de armar fuera de la Tierra.

Bhuvana Srinivasan, profesora de Aeronáutica y Astronáutica en la Universidad de Washington, coincide en que esta tecnología nuclear tiene potencial revolucionario. Según ella, incluso una misión lunar podría beneficiarse de esta propulsión. “Sería sumamente beneficiosa incluso para un viaje a la Luna, ya que podría proporcionar los medios para desplegar una base lunar completa con tripulación en una sola misión”.

“La exploración de planetas, lunas y sistemas solares más lejanos es fundamental para nuestra naturaleza curiosa y exploratoria como humanos y también puede generar importantes beneficios financieros y sociales de maneras que aún no percibimos”, concluyó Srinivasan.

Fuente: telam

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